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En el año de 1907, los Hermanos Cristino y Juan Lobería, nativos de la Coruña España, y que habían pasado su niñez juventud en la Habana, Cuba, decidieron venirse por estas tierras de México a probar suerte. Entraron por Veracruz y el antiguo Puerto México, hoy Coatzacoalcos. La situación en Cuba era insoportable no sólo por la Guerra de Independencia recien terminada, sino por la famosa enmienda Platt, que permitió a los estadounidenses estar en tierra cubiche hasta 1922.

Don Cristino y Doña Pilar Castro, su esposa, instalaron en ese 1907 el que con el tiempo sería“Hostal Español”, la Catedral de la Hotelería chiapaneca en el mundo. Este hotel por su limpieza, esmerado trato y rica comida, eran los preferidos de la aristocracia sancristobalense.

Era un terreno que pertenecía a las Niñas Ruiz, parientes del destacado Abogado y Notario José H. Ruiz.

El Hostal Español, comenzó con 15 cuartos, tuvo pasajes curiosos en su ya larga vida. Allí, como no había servicios sanitarios en cada cuarto, se puso al principio el “aguamanil”, una jarra grande con agua, una vasija para lavarse y un balde para vaciar el agua sucia. Había excusado de fosa séptica y no faltaba debajo de las camas las clásicas y añoradas “bacinicas”.

En este hostal se alojó la alta oficialidad que vino con mi Gral. Jesús agustín Castro. De allí salió el bandido Coronel Bianco Fiorello de Lippi, para asesinar a Don Sostenes Domínguez, hermano de Don Belisario Domínguez.

Los famosos cuartos con colchones de lana de Chamula, el famoso y legendario mapachi Tiburcio Fernández Ruiz, que llegó a Gobernador del Estado de Chiapas.

Se aloja también en este Hostal Español, la comitiva de Tata Lázaro Cárdenas que tuvo la gentileza de despachar casi 8 días en Palacio Municipal. Por los corredores y pasillos de este Hostal estuvieron Pablo L. Sidar y Paco Sarabia Tinico, que ahora son inmortales en los anales de la aviación mundial por sus proezas heroicas. Y si de comidas se trata, disfrutaron de jamones hechos en casa y del vino de Galicia de pura barrica y del aceite de oliva.

Venían viajeros de todo el mundo y con el tiempo el “Hotel Español” recibía cajas de cartas, bolsas de correspondencia de Europa, Asia, África y del Norte, Centro y Sudamérica. Hasta en Sudáfrica y Australia y Nueva Zelandia, que son las Antípodas se hablaba del Español como uno de los mejores Hoteles del sureste de México.

Con estas fabulosas comidas se sirvieron en 1908 y después durante muchos años las famosas cervezas “CARTA BLANCA” y la negrita XX de la Moctezuma. Vino de Galicia y cerveza de Monterrey empataban en calidad y categoría. De eso todo mundo se acuerda. Los alemanes que eran propietarios de las fincas cafetaleras del Soconusco, se venían por temporadas a San Cristobal y se alojaban en este Hotel para “agarrar color” ya que andaban palúdicos, secarrones, amarillentos de tirisia y chicoteados de flato. Aquí se curaban.

Con el tiempo el Hotel Español introdujo muchas cosas que al principio causaron novedad entre la coletada. Fue el primer Hotel en ofrecer cerveza y vino con las comidas, allí se uso la primera chimenea, se construyó el primer tramo de drenaje junto con el Teatro Zebadúa en una distancia de 6 cuadras hasta el Río Amarillo o hasta el Arroyo que después se embovedo y que corre todavía por el Barrio de Mexicanos, se uso el primer calentador a base de leña y tractolina, tazas, tubos de fierro colado y agua caliente y fría en cada cuarto. Y el primer tubo de agua potable, en el Hotel de los Lobería hubo el primer baño de “regadera”.

El Hotel estaba afiliado a la AMA (Asociación Automovilistica Mexicana) y así todo el turismo venia a recalar en este famoso hotel. Los taxistas heroicos de aquellos años 30 llevaban el mejor pasaje cuando ya el Hotel era administrado por Don Valeriano Lobería Castro y Doña Alicia Pérez de Lobeira. Hasta hubo famosos vuelos turísticos con mi Capitán Paco Sarabia alrededor del Valle de Jovel llevando como copiloto a Don Pascual Mandujano. Y de los precios ni hablar. Se cuenta que un famoso pasajero, cliente asiduo del “Hotel Español”, Don Gumersindo Poo, pago por 3 meses de cuarto y comida la astronómica suma de $ 53 pesos con 50 centavos. Baratísima la cosa.

Por esta razón se hospedaron aquí gentes como Gras Drene, candidato varias veces al Nobel de Literatura, que en su obra “El poder y la Gloria” dedica varias paginas a esta posada regia, tan elegante como las de Suiza la Catedral de la Hoteleria y de los Gourmets. Aquí se hospedaron Miguel Ángel Asturias que gano el Premio Nobel de Literatura en 1967 y Bruno Traven que escribió “La rebelión de los colgados”, “Macario” y “El tesoro de la Sierra Madre” que llevó al cine John Houston. Y Jacques Soustelle, que fue el brazo derecho de mi General Charles de Gaulle y Oliver La Farge y Nobeles de Medicina, Química y Física como Richard Freyman, Alfred Kastler, Maurice Wilkins y Charles Huggins que después se alojo en Na-Bolom.

A finales del año 1992 la propiedad cambia de dueños y lo adquiere la Familia Farrera con muchas miras del negocio de turismo; remodela, reestructura el Hotel y en el mes de marzo de 1993 se cambia el giro a un Hotel Familiar con el nombre de Hotel Flamboyant Español, con la categoría de 3 estrellas; 81 habitaciones y suites decoradas con un estilo colonial mexicano, totalmente equipadas con alfombra, t.v. Vía satelite, teléfono, calefacción, secadora de cabello, agua caliente las 24 horas.

El 10 de diciembre del 2004, el Hotel Flamboyant, se integra a una de las más grandes cadenas del Mundo en Hoteleria, IHG Intercontinental Hotels Group, en la marca de Holiday Inn San Cristobal Español con una remodelación del 100% en todas las instalaciones.

El Hotel Holiday Inn San Cristóbal Español, se encuentra ubicado en una construcción que data de mediados del siglo XIX, que es considerado monumento histórico. Cuenta con 102 años de tradición ofreciendo el servicio de hospedaje y alimentación, en este recinto denominado por los cronistas como "La Catedral de la Hotelería en Chiapas", por ser el primer hotel en el estado de Chiapas.

Viva con nosotros la experiencia de remontarse al pasado, hospedándose en nuestras habitaciones, bellamente decoradas que conjugan el sabor de antaño y el confort que ampara la calidad del servicio de Holiday Inn.

 

 

   
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